viernes, 24 de octubre de 2008

De novelas...

Confieso que siempre he sido novelero. Siempre me han llamado la atención, en especial cuando encuentro una historia que me parezca interesante. De joven, cuando sólo podía ver los canales nacionales siempre había una que me atrapaba, y por supuesto no me perdía ningún capítulo.

De los 80, recuerdo a Estefanía, una novela ambientada en la época de la última dictadura militar de Venezuela (¿quién puede olvidar a Gustavo Rodríguez interpretando a Pedro Escobar?). También en esa época vi Gómez I y Gómez II, toda una historia de amor e intrigas, ambientada en los años de la dictadura de Juan Vicente Gómez. Escrita por José Ignacio Cabrujas (cuyo mayor defecto era ser de izquierda), quien que haya vivido en esa época puede olvidar la perfecta actuación de Rafael Briceño como el temible dictador. Creo que para muchos venezolanos esa es la imagen que tenemos de Gómez, con todo y su chito.

De esa época recuerdo que Venezuela
empezaba a perfilarse como toda una potencia en novelas. Cristal, La Dama de Rosa, La Fiera, Las Amazonas. Y no se puede dejar pasar Leonela, que contaba la historia de una violación y la relación de los involucrados. Fueron todo un éxito. En Venezuela y en el exterior. En esa época no se hablaba sino de las novelas venezolanas, y en el panorama nadie hablaba de Colombia, México o Brasil.

Luego en los noventa se produjo Kassandra. Todo un suceso. La telenovela más transmitida en el mundo. Tan importante fue, que en los momentos de su transmisión era capaz de detener una guerra. La guerra de Bosnia. Y de esa época no se puede dejar de mencionar, aunque no me haya gustado, Por estas calles.

Ya para los 90, yo estaba terminando bachillerato y entraba en la universidad. En esa época los canales de señal abierta con mayor cobertura (RCTV y Venevisión) empezaron a transmitir novelas de otros países. Confieso que me quedé pegado con Guadalupe (con los eternos Adela Noriega y Eduardo Yañez) y una novela brasilera titulada "Nido de Serpientes". Pero también en esos años empezó el declive de la fórmula de exito de las novelas venezolanas.

En los 2000, ya habíamos perdido todo dominio internacional en el tema de novelas. Brasil hizo producciones extrao
rdinarias como Xica da Silva o una que vi por completo, El Clon. También Colombia daba destellos de buenas producciones. Una que bien recuerdo, titulada Luzbel, que aquí en Venezuela fue transmitida por Televén. Y recuerdo bien porque en mi oficina, los hombres éramos quienes comentábamos la novela.

En los últimos años las novelas venezolanas no presentan nada nuevo.
Ya ni son nombradas en el exterior. Los escritores presentan situaciones inverosímiles, y las actuaciones, con pocas excepciones, dejan mucho que desear. En cambio, las producciones colombianas son de una factura increible. Yo soy Betty, la fea; Los tacones de Eva, El auténtico Rodrigo Leal o Pura Sangre son ejemplo de ello. Y sin usar muchos argumentos rebuscados, por ejemplo Pura Sangre, que actualmente es transmitida por Venevisión, usa el clásico argumento de El Conde de Montecristo. Tanto han mejorado las producciones colombianas, que empresas como Fox o Sony han comprado producciones (que no son novelas sino series) como Tiempo Final o la versión de Desperate Housewives.

Y que decir de Brasil. Producciones de calidad, que muestran los problemas sociales que viven los brasileños pero que a su vez presentan argumentos de calidad y las actuaciones de primera.

En cambio, en Venezuela producimos novelas inverosímiles. Que intentan reflejar los problemas sociales, pero no lo logran. Muestran situaciones no creibles. Transmiten antivalores. Deforman el lenguaje. Los actores no se preparan y creen que con tener una cara bonita es suficiente. Los libretistas y autores no tienen imaginación, ni siquiera para usar argumentos de los clásicos.

Quizás esta situación es un mero reflejo de la crisis que actualmente vive la sociedad. Pero ¿cómo es posible que hayamos perdido una ventaja comparada que teníamos al producir novelas? ¿cómo recuperamos el camino extraviado?

1 comentario:

Transporte dijo...

Aqui en argentina llegaban muchas novelas de venezuela, eran muy vistas pero luego fueron desapareciendo con la llegada de mexicanas y tambien una mayor produccion en las historias de las telenovelas argentinas