lunes, 31 de enero de 2011

No hemos hecho nada

La semana pasada, aprovechando que en República Dominicana tenían 4 días feriados consecutivos, conseguí viajar a Nueva York.

Debo confesar que a mi me encanta esa ciudad. Sus rascacielos imponentes sobre una pequeña isla (o mas bien cuatro), su diversidad, sus contrastes (para algunos chocantes) hace de toda ella un lugar increible y que tal como decía Sinatra en su famosa canción, es la ciudad que nunca duerme, donde puedes hacerlo todo. Además, habían pasado más de diez años desde mi última visita a la gran manzana.

Estando allá, en el mero eje del capitalismo empecé a reflexionar sobre que todo el atractivo turístico de Nueva York ha sido hecho por el hombre. Es resultado de esa acción humana interesada en obtener beneficios (o ganar dinero, como le quieran decir) pero que ha hecho de esa ciudad un eje turístico importante en el mundo. Miles, cuando no millones, de personas visitan Nueva York cada año, y a ver que? se preguntarán muchos. Pues monumentos, museos, edificios, avenidas, iglesias, tiendas. Puras cosas, atracciones para muchos, hechos por el hombre.

Haciendo esa reflexión me acordé de Valentina Quintero, la reconocida periodista que ya sea por radio, televisión o prensa escrita nos invita a hacer turismo interno en Venezuela y descubrir las maravillas naturales que tenemos en nuestro país. Y no lo niego, en nuestro país tenemos infinidad de bellezas que me faltaría espacio en este blog para nombrarlas, pero (y nunca falta el pero), siempre estuvieron ahí, no fueron hechas por el hombre! (y cuando digo hombre me refiero al género, porque me niego a usar esa idiotez lingüística de hombre-mujer). Es decir, nos enorgullecemos de algo que estaba ahí cuando nacimos y del cual no tenemos ni arte ni parte.

Y si miramos a las ciudades? que si son producto de hombre, pues Venezuela es un muy mal ejemplo. Caracas es una ciudad hostil hacia el turista, empezando por los taxis que apenas escuchan que las personas tienen acento extranjero quieren cobrar como si fueran taxistas suizos (eso que andan en Mercedes Benz). El transporte público es caótico. La inseguridad es terrible. Y las atracciones? Las torres de Parque Central, además de inseguras, como son oficinas de ministerios, los ascensores no sirven y los fines de semana se encuentran cerradas. El Teatro Teresa Carreño, si no hay concierto no hay acceso a las salas de concierto, ni siquiera para conocerlas (en pleno invierno y cubierto de nieve, pude entrar al Yankee Stadium). Los museos, los pocos que quedan, están cada vez más abandonados.

Y ahí llegaba mi reflexión. Triste pero cierta y cruda. Y quizás este artículo cause mucha roncha, alguno me dirán "pues vete para Nueva York". No quiero denigrar de nuestras bellezas naturales, yo las disfruto cada vez que las visito. Pero de esas, NO HEMOS HECHO NADA. Y es tiempo de cambiar eso.

2 comentarios:

Rendergraf dijo...

Teleférico de Mérida, Puente sobre el Lago de Maracaibo, Teleférico del Ávila, una decena de estadios de altura internacional, entre otros. Sí hay limitaciones... pero por lo menos lo intentamos, dime _tu_ en que colaboras para hacer de nuestro país el que tu mismo sueñas. No es bueno criticar, lo bueno es dar soluciones.

Sebastián Leroy Céspedes Montero dijo...

No he tenido la oportunidad de visitar New York. Pero me alegro de encontrar otro liberal.

Felicitaciones por el blog.