jueves, 19 de agosto de 2010

Cómo se construye el socialismo // Santos Mercado

Reproduzco el siguiente artículo de mi buen amigo el profesor Santos Mercado. Se describen las formas más comunes de construir el socialismo. Me interesa destacar la manera a través de la regulación, ya que esa forma disimula su objetivo y hace que la mayoría de la gente piense que no hay socialismo. Tal como ha pasado en Venezuela, en donde siempre hemos tenido socialismo, y ahora nos quieren meter su dosis más fuerte, el comunismo.

Las negritas en el artículo son mías.

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A lo largo de la historia mundial se pueden detectar diversas maneras de construir el socialismo, algunas son muy violentas otras están llenas de amabilidad y dulzura, tanto que la gente ni cuenta se da que se le va sometiendo a un infierno socialista.

Aquí mencionaré algunas vías, las más comunes al socialismo. Pero antes de hablar de las rutas al socialismo, es necesario tener claro el concepto.

¿Qué es el socialismo? Se puede dar una respuesta rápida diciendo que socialismo es lo contrario al capitalismo. Pero esta definición sólo nos dice que capitalismo y socialismo son polos opuestos, agua y aceite, pero no da mayor claridad. Entonces tenemos que referirnos al concepto básico que define a los sistemas económicos: la propiedad privada. Socialismo es el sistema económico, político y social que se basa en la eliminación de la propiedad privada. En el socialismo, ningún individuo puede ser propietario de alguna fábrica, una casa ni nada que sea susceptible de vender o intercambiar y producir lucro. Vender y comprar, es decir, el comercio es una categoría propia del capitalismo, no del socialismo. Naturalmente, si ningún individuo es propietario de nada, alguien tiene que administrar los recursos "del pueblo". Se tiene que formar un gobierno, un partido, un buró o dejar todo en manos de un líder que planifique la vida de todos. De esta manera, todos comerán, vestirán y la sociedad será feliz, es la promesa socialista.

Ningún país es completamente socialista y ninguno es puramente capitalista, todos tienen una combinación de ambos. Pero todas las naciones están tratando siempre de ir a uno u otro de los extremos, esa es la dinámica inherente a la vida social, económica y política de cualquier país.

Generalmente los líderes políticos son los que están tratando de llevar a sus pueblos a uno u otro extremo, la gente se deja llevar por las promesas o por la ignorancia, algunos se oponen y otros simplemente callan y soportan.

Pero veamos algunos procedimientos de aquellos líderes que empujaron a sus países hacia el socialismo.

Vladimir Ilich Lenin formó un partido político de gente muy atrevida, decidida y disciplinada que obedecía las órdenes del comité central, o más bien de Lenin. Tenían que cumplir las tareas del partido como si fueran órdenes militares, de tal forma que el día señalado, a la hora indicada y en el lugar planeado tumbaron a cañonazos al Zar y tomaron el poder. De la noche a la mañana los rusos supieron que ya había un nuevo gobierno dirigido por el Partido Comunista de la Unión Soviética, o mejor decir, por Lenin. Este método se puede llamar "asalto al poder por sorpresa". No se puede hacer si no se tiene un pequeño ejército de militantes comunistas que obedecen las órdenes sin el menor titubeo ni vacilación, como soldados disciplinados. Este método lo usó Fidel Castro y Hugo Chávez en su primer intento por tomar el poder en Venezuela.

Otro método es el democrático. Pensemos en el caso de Salvador Allende, un líder comunista que participó en las elecciones y ganó con una mayoría relativa pues apenas obtuvo el 32% de la votación. Ya en el poder inicia su programa socialista. Empieza por destruir la propiedad de los empresarios más prominentes, los dueños de las minas de cobre. La forma de destruir la propiedad privada sobre las minas no consiste en echar una bomba para derruirlas, tendría que estar completamente desquisiado. Más bien, inició un programa de nacionalizaciones contra el capital foráneo y expropiaciones contra los ricos chilenos. Convenció al pueblo de que ahora todos los chilenos iban a ser "dueños" de las minas. La gente se lo creyó y así siguió expropiando la industria eléctrica, la ferroviaria, el transporte marítimo, la aviación entre otros. Si no lo detiene Augusto Pinochet se hubiera seguido con las tierras, las escuelas, las casas y todo lo demás para que al fin terminara todo en manos del Estado.

El tercer método se refiere a una vía fiscal. Consiste en que un gobierno empieza a aplicar impuestos cada vez más altos a la gente que más gana. El caso más representativo fue Suecia. El gobierno, de vocación socialista, convenció a la población para que aprobara un plan de impuestos progresivos "para reducir las desigualdades". La población ignoraba que era un plan de destrucción de propiedad privada y lo aprobaron sin saber que estaban destruyendo su economía. Los impuestos llegaron a subir al 85% hasta que eliminaron casi todos los incentivos para ser empresarios, "mejor me espero a que el gobierno me mantenga".

El cuarto método consiste en crear un gran aparato de regulación de los mercados y de toda actividad económica (el fascismo). Se pueden crear, por ejemplo, una cámara de diputados, de senadores o de legisladores para que establezcan las reglas que debe cumplir un negocio de hamburguesas, de aeronáutica, de alimentos o de droga. También se pueden crear secretarías de Estado para que regulen el turismo, la energía o la economía. Esta es la forma más amable y "civilizada" de conducir a un país hacia el socialismo, la gente no se da cuenta y hasta puede aplaudir y votar para tener gobernantes que sigan en esa línea. Un ejemplo de este método es México, Argentina y España.

Finalmente podemos señalar un quinto método. Es aquél que dice que va a salvar a la economía capitalista mediante más intervención del gobierno, son los keynesianos. La gente aplaude que el gobierno contrate trabajadores "para reducir el desempleo", no importa que sean improductivos "unos abren hoyos y otros los tapan" como sugería John Maynard Keynes. El aparato burocrático crece sin límites. Este método gusta de usar la maquinita que fabrica billetes para pagar a los nuevos empleados del gobierno, el gobierno otorga créditos a los empresarios y al público, "es para aumentar la demanda agregada", dicen. Un país que es ejemplo, hoy en día, de este método son los Estados Unidos de América con su presidente izquierdista Barack Hussein Obama. Ironías de la vida, los USA fueron alguna vez el ejemplo maravilloso de país capitalista. De seguir así los Estados Unidos de América llegarán a ser, en pocos años, el ejemplo de país socialista donde todo estará bajo control del gobierno.

Faltan de considerar los métodos socialistas que usaron Adolfo Hitler, Pol Pot, Mao Tse Tung y otros. Incluso la vía educativa con escuelas públicas, los veremos más adelante.

Sea cual fuere el método para construir una patria socialista, el resultado final es el mismo: Pobreza generalizada, destrucción del individuo, violencia, corrupción y un negro futuro para varias generaciones.

Fin

martes, 10 de agosto de 2010

Star Wars. Episodios I, II y III. Un análisis liberal.

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana...

Ese es el clásico título con el cual empiezan los séis capítulos de la obra maestra de George Lucas que por más de 30 años se han mantenido vigentes en el cine y que muestran la historia futurista de una república, su auge y caida, la creación de un imperio dictatorial y el resurgimiento de la república, todo esto teniendo como elemento central la vida de Anakin Skywalker, desde su infancia, pasando por su etapa como caballero Jedi, su caída al lado oscuro transformándose en Darth Vader hasta su arrepentimiento final.

No se si George Lucas comparte las ideas liberales. La influencia que el
pensamiento de los padres fundadores tiene en muchos americanos es muy fuerte, y creo que Lucas tiene esa influencia. Todos los episodios de la saga de Star Wars tienen un alto contenido político acerca de los principios republicanos y cómo éstos pueden ser corrompidos desde el mismo sistema que soporta a una república.

En Episodio I (editada en 1999), muestra a una República en problemas. La Federación de Comercio, influenciada por los Sith, ataca y bloquea las vías de comunicación del planeta Naboo. El senador Palpatine, quien en realidad era un maestro Sith, manipula a la Reina Amidala para pedir el reemplazo del Canciller Supremo e impulsar su propia candidatura. Cuando lo logra, tal como siempre hacen los políticos, promete acabar con la corrupción y la burocracia. Casi al final de la película, cuando logran vencer al bloqueo de la Federación, cuando arrestan al Virrey Gunray le amenazan con "quitarle su franquicia de comercio", una muestra más de cómo el mercantilismo, corrompe los principios de paz y justicia de una república.

En Episodio II (editada en 2002) la república se encuentra en crisis. Muchos planetas quieren separarse y Palpatine ha extendido su mandato bajo el pretexto de esta crisis. El episodio transcurre alrededor del descubrimiento del ejercito de clones, la enmienda a las bases legales de la República para dar poderes especiales al Canciller Palpatine para formar un ejército (es digno de resaltar el discurso de Palpatine en ese momento, en donde dice amar la democracia y promete regresar el poder una vez "resuelta la crisis") y el inicio de la guerra en contra de los separatistas. Los principios republicanos se basan en la autodeterminación de los pueblos, es decir, que si una parte de una república quiere ejercer su derecho a la secesión, debería ser posible, ya que una constitución es, a la larga, un contrato.

En este episodio, hay dos momentos que me parecen importante señalar en este análisis. Yoda, el gran maestro Jedi, en una reunión que mantiene con Obi Wan Kenobi y Mace Windu, les advierte acerca de la actitud arrogante de muchos Jedi, que se sienten seguros de su propio conocimiento (algo que a veces nos puede pasar a muchos liberales). En otra escena, cuando la actual Reina de Naboo dice "cuando dejemos de confiar en la república y en la democracia, estaremos perdidos".

En Episodio III (editada en 2005), se muestra develada la conspiración Sith. Bajo el pretexto de la guerra, el canciller Palpatine ha recibido poderes extraordinarios que ya parecen irrevocables, así como se ha mantenido en el puesto de canciller más tiempo del permitido. Palpatine conspira y disfraza su enfrentamiento como Sith frente a los Jedi como un ataque en su contra y contra lo que queda de la República y para "tener una sociedad más segura, propone establecer un imperio con un líder, él mismo, vitalicio. Padmé Amidala dice con mucha razón: Y así muere la libertad, con un fuerte aplauso. En este episodio, Anakin Skywalker es seducido por el lado oscuro de la fuerza. Palpatine usa la debilidad de Anakin, de su apego a su amada Padme, para hacerle creer que obtendrá poderes que van en contra de la propia naturaleza.

Personajes centrales de toda la historia (dentro y fuera de la película) son los Jedi y los Sith. Los primeros, representantes del bien, guardianes de la paz. Los segundos, representantes el mal, que usan la fuerza para obtener poder. A costa de parecer un nerd, estos grupos son los más cercanos a lo que son los liberales (Jedi) y los socialistas (Sith). En la vida política real, los primeros saben que el poder es peligroso y hay que mantenerlo limitado, así como saben que la violencia no debe ser iniciada en contra de otra persona a menos que sea en legítima defensa. Además reconocen que un ser humano es un fin en sí mismo y que no debe ser sacrificado bajo ningún concepto. Y por supuesto, la defensa de la libertad individual.

Los socialistas, de todos los partidos, al igual que los Sith buscan obtener siempre más poder, el poder es un fin para ellos. Y para lograr ese fin no les importa usar la violencia (la fuerza del estado) para lograrlo. Para los socialistas, al igual que los Sith, el sacrificio de algunas vidas en beneficio de "objetivos superiores" está justificado (esto puede ir desde violar la propiedad de algunos para dar beneficios sociales hasta el genocidio de millones de personas). Para los socialistas, al igual que los Sith, se debe erigir una sociedad vertical, siempre dirigida por un líder máximo, que termina siendo una dictadura opresiva. Es curioso que, dentro de la historia de Star Wars, los Sith tienen la norma de que no puede existir sólo un maestro y un aprendiz, ya que antes de Darth Bane los Sith se habían destruido entre ellos por el control del antiguo imperio Sith, tal y cómo los socialistas, que una vez en el poder, deben destruir a otros socialistas (nazis vs comunistas, fascistas vs. comunistas, comunistas vs. socialdemócratas) para que no le quiten el poder.

Episodio III, en la historia de Star Wars, termina con la imposición del imperio y de la opresión Sith. Tendrán que pasar 19 años para que la semilla de la libertad renazca junto con la República. En un próximo post desarrollaré mi visión de la trilogía IV, V y VI.

Ah! y por cierto, la profesía si se cumplió. Anakin trajo equilibrio a la fuerza. Dos Sith y dos Jedi. Fueron los Jedi quienes interpretaron que traer equilibro a la fuerza era derrotar a los Sith. Igual como muchos liberales que creyeron que con la caída del Muro de Berlín quedaba derrotado el comunismo.

lunes, 12 de julio de 2010

A Soviet Story

Gracias a mi buen amigo de ideas Jorge Valín, quien publicó en su perfil de facebook la referencia, llegué a este documental: A Soviet Story. Aún siendo un convencido del capitalismo y conociendo las atrocidades que los regímenes socialistas del siglo XX (nazismo, fascismo y comunismo) cometieron, todavía me impacta ver imágenes como las que muestra el documental. Y todavía me sorprende más ver como personas comunes llegan a apoyar este tipo de regímenes y son capaces de perseguir y asesinar por un "noble ideal".

Al ver este documental, el planteamiento de Hayek en Camino de Servidumbre, de que la idea totalitaria, antes de implantarse en la sociedad, tiene que ser aceptada por un grupo de personas que se sometan voluntariamente a la disciplina totalitaria.

Toma relevancia este documental para los tiempos que actualmente vive Venezuela, sobre todo cuando vemos a dirigentes del PSUV y hasta el mismo presidente empiezan a utilizar el término "oligarquía o burguesía parasitaria". Ya, usando otros métodos, aplicaron (y siguen aplicando) un apartheid político (la lista Tascón).

Mientras la idea genocida de Marx y Engels siga teniendo vigencia y peor aún, siga teniendo prestigio intelectual, el mundo jamás podrá tener paz y prosperidad, y siempre existirán hombres capaces de asesinar a millones en busca del "hombre nuevo".

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

Parte 6

martes, 22 de junio de 2010

Carlos Rangel, siempre vigente

Cuando Carlos Rangel decide quitarse su vida, en 1988, yo tenía apenas 14 años. La única referencia que tenía de él era que tenía un programa de TV en Venevisión, a las 6.30 de la mañana, junto con su esposa, Sofía Imber. Después de muerto, para mi era solo eso, el esposo de Sofía.

Años más tarde, en 2005, llega a mis manos su libro fundamental, "Del buen salvaje al buen revolucionario". Libro que no hay que dejar de leer si queremos sacar a Venezuela y a Latinoamérica del atraso en que nos tiene sumido el socialismo. Y sobre todo, un libro que revela, con una objetividad exacta, los mitos que, la educación en manos del estado, ha sembrado en nuestras cabezas y que para muchos es difícil de creer que son mentira.

Comparto una conferencia que dictó Rangel en la Asociación Venezolana de Ejecutivos, quizás algunos meses antes de su prematura muerte. Y desde aquí, mi mas profunda admiración.


martes, 27 de abril de 2010

El cuchillo viajero

En lo que va de año ya tengo dos meses viajando hacia República Dominicana, por razones de trabajo. Casi siempre el vuelo lo hago vía Puerto Rico, por lo que tengo que pasar por los eternos controles que significa volar hacia o desde los Estados Unidos. Una herencia del gobierno Bush después de los ataques terroristas a las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001.

Sectores libertarios han señalado que dichas regulaciones son una invasión a la privacidad individual y que estos controles no serán suficientes a la hora de evitar un nuevo ataque terrorista.

Sin quererlo, y sin tener ninguna motivación para hacerlo, violé dichas regulaciones en uno de mis últimos viajes siguiendo la ruta Santo Domingo-San Juan-Caracas.

En el maletín donde traslado mi computador personal, usualmente cargo un cuchillo que me sirve para cortar frutas durante mi merienda diaria. El día que me tocaba regresar a Venezuela, empaqué mis cosas y olvidé que el cuchillo se encontraba dentro del maletín. En Santo Domingo pasé todos los puntos de control y nadie se dio cuenta del cuchillo. Me vine a acordar que lo cargaba, lo cual me preocupó, ya cuando estaba en la pista a punto de abordar el avión.

Llego a Puerto Rico, hago aduanas y me toca nuevamente pasar por el punto de control de la TSA. Se me había vuelto a olvidar el cuchillo dentro del maletín, el cual tenía pensado botarlo antes de volver a pasar el punto de control. Pues nadie se dio cuenta del cuchillo. Llegué a Venezuela.

Me tocaba regresar a Santo Domingo. Por razones de atraso en la línea aérea, me mandan vía Miami. Y se me vuelve a olvidar sacar el cuchillo. Pues el cuchillo pasó los dos puntos de control en Venezuela (Guardia Nacional y Seguridad Aeroportuaria). Llego a Miami y al día siguiente me toca pasar por el puesto de seguridad y adivinen, nadie vió el cuchillo. Salí de Miami y llegué a Santo Domingo.

Inocentemente y sin quererlo logré burlar los sistemas de seguridad de los aeropuertos. ¿Qué hacer si los que quieren hacer daño mediante el terrorismo logran hacer lo que yo hice sin querer? No tengo una respuesta clara ya que todo apuntaría a una mayor intervención que nos llevará casi a viajar desnudos, pero me parece sensato pensar en reversar la regulación que prohibe que las tripulaciones de aviones puedan llevar armas que les permita inutilizar a terroristas.

Esta vez que volví a viajar, dejé el cuchillo guardado en casa.