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miércoles, 6 de julio de 2022

Nubes que opacan la computación en la nube (III): GoFundMe o GoFraudMe

El internet que conocemos hoy en día nació a partir de proyectos militares post segunda guerra Mundial y durante los años de la denominada Guerra Fría.  Al terminar este conflicto, parecía que ese interés de compartir recursos computacionales para fines bélicos ya había terminado, por lo que, a través de distintas iniciativas regulatorias, para inicios de los años 90, se levantó la prohibición existente de uso comercial en esta plataforma tecnológica.  

Mucha gente, incluidos los gobiernos, pensaron que esta plataforma tecnológica, cuyo uso era de especialistas técnicos no tendría mayor desarrollo.  Bien recordado es el erróneo vaticinio hecho por Paul Krugman que decía que "Para el 2005, será claro que el impacto de Internet en la economía no ha sido mayor al impacto de las máquinas de fax".  De hecho, esa subestimación por parte de los gobiernos es lo que permitió que la economía basada en Internet se desarrollara sin mayores regulaciones que las propias su crecimiento, con los aciertos y errores que esto puede traer.

Actualmente, el desarrollo del Internet, siguiendo la idea hayekiana del aprovechamiento del conocimiento disperso, ha alcanzado unos niveles de transformación de la economía real que va desde cambiar muchos negocios tradicionales al descubrimiento de modelos de negocio que antes no existían.

Uno de estos modelos es el de la colaboración en red para conseguir fondos y apoyar actividades.  Desde los pioneros sistemas de envío de pago (que han reducido de forma significativa los tiempos y costos de enviar dinero) como Paypal o Payoneer, a modelos que conectan a patrocinantes (Patreon) o plataformas que usan figuras públicas para conectar con sus admiradores (Onlyfans).  Ejemplo de esos modelos de negocio es GoFundMe, una plataforma con fines de lucro para la recolección de fondos (crowdfunding) para distintas iniciativas que van desde eventos hasta situaciones de enfermedad o ayudas estudiantiles.  Personalmente tuve un caso cercano de una buena amiga que usó la plataforma para recaudar fondos para una intervención quirúrgica.

Lo que me parece virtuoso de ese modelo de negocios es que permite conectar a personas que necesitan fondos con posibles donantes, y por sobre todo, se derrumba el mito de la falta de cooperación en la sociedad, usado sobre todo por grupos de interés, que dado que la gente no contribuirá con sus causas, hay que solicitar esos fondos al gobierno, para, vía impuestos, obligar a la gente a financiar causas que quizás libremente no lo haría.

En días recientes, y a pesar del silencio de grandes medios, se organizó una protesta de camioneros en Canadá, para obligar a las autoridades en derogar las medidas restrictivas relacionadas con la vacunación obligatoria como consecuencia del Covid-19.  La primera reacción del primer ministro de Canadá, el progresista Justin Trudeau, fue intentar minimizar la manifestación de los camioneros, alegando que se trataba de un grupo marginal e incluso que era protagonizado por la «extrema derecha» y «supremacistas raciales».  Hay que recordar que el gobierno de Canadá ha mostrado una serie de signos totalitarios, no sólo respecto de la situación de la pandemia del Covid-19.

La protesta fue creciendo y las caravanas de camioneros llenaron la ciudad de Ottawa para hacer valer sus peticiones.  Las protestas han sido pacíficas (a diferencia de las organizadas por movimientos marxistas como Black Live Matters) pero contundentes.  Tanto que el primer ministro Trudeau tuvo que refugiarse en un "sitio desconocido" para luego publicar en su cuenta de twitter que había sido diagnosticado con Covid y debía trabajar de forma remota.

No sólo los camioneros estaban en la protesta. Una cantidad importante de personas empezaron a donar dinero a la causa de los protestantes, que legítimamente exigían el fin de las restricciones y que el gobierno se detenga en sus pretensiones totalitaria de progresivamente reducir libertades.  Hasta hace unos días, y a través de la referida plataforma GoFundMe, habían recaudado mas de 9 millones de dólares americanos de mas de 113 mil personas.

De un día para otro, y usando la excusa (muy usada en estos días recientes en polémicas de plataformas de Internet) de violación de los términos de servicio por "violencia y otras actividades ilícitas".  Nuevamente aparece la peligrosa situación de la aplicación de términos y normativas ambiguos, que pueden cambiar de forma unilateral y cuyas sanciones son inapelables (algo que discutimos en un artículo previo).  Y algo peor, GoFundMe ha decidido tomar parte de lo recaudado y repartirlo entre ONG's ideológicamente alineadas con ellos, y el resto, devolverlo a los donantes, si "estos últimos lo solicitan", es decir, GoFundMe pretende quedarse con el dinero donado, aprovechando la inacción colectiva de mucha gente.

Y tal como advertí en el primer artículo de esta serie, este accionar de las empresas de BigTech siembra serias dudas sobre negocios en la nube, ya que, nuevamente, luego de arduo esfuerzo, estas empresas pueden decidir robar lo recaudado simplemente porque las ideas de la iniciativa no coincidan con las de GoFundMe.  Y no es simplemente, como dicen muchos, que "si no te gusta los términos del servicio, usa otra empresa".  Lo que está pasando es que estas empresas de servicios pretenden privatizar espacios públicos y el cambio constante de los términos de servicio es un atentado al estado de derecho y al respeto de los contratos.

Me sigue sorprendiendo que los ataques mas fieros a la libertad provendrían de unas empresas de un sector que nació prácticamente libre, sin regulación alguna, y que fue gracias a esa libertad que se han desarrollado y han logrado convertirse en lo que llaman ahora Big Tech.  El problema es que muchos los líderes de estas empresas tienen ideas equivocadas basadas en que todo aquello que no les guste, puede ser cerrado.  Y esto es un ataque a la libertad.  Sin olvidar que muchas de estas empresas Big Tech tienen una relación incestuosa con los gobiernos.

Es imprescindible darnos cuenta que así como la tecnología puede ser usada para el avance de las sociedades y para el ejercicio de nuestras libertades, esta misma tecnología, en manos de los gobiernos, puede representar un serio riesgo a nuestras mismas libertades. Y es algo sobre lo que debemos estar siempre vigilantes, que, como decía Jefferson, es el precio de la libertad. 




jueves, 14 de enero de 2021

Nubes que opacan la computación en la nube: Parler y AWS

"Una vez, los hombres entregaron sus pensamientos a las máquinas con la esperanza de que estas los liberaran. Pero esto solo permitió que otros hombres con máquinas los esclavizaran"

Frank Herbert Dune

Empiezo por aclarar que soy computista. Mi práctica profesional de más de 20 años se ha desarrollado en el mundo de las bases de datos y el internet.  Y para más señas, mi negocio tiene una base importante de implementaciones en la nube.  Siempre me ha maravillado el desarrollo de las tecnologías de información ya que, entendía yo, gracias a ellas las sociedades tendrían un mayor bienestar y libertad dado los incrementos asombrosos de productividad que se lograban con el uso de estas herramientas.  Aún más con el desarrollo el internet, esa capacidad de interconexión le permitiría a gente más alejada de los centros de producción de conocimiento y riqueza, acercarse a estos y superar esa lejanía, que en muchos casos, también significaba pobreza.

El rápido progreso del internet, cuya penetración ha sido mucho más rápida que el teléfono tradicional y la propia electricidad, fue permitiendo que se ampliaran y desarrollaran canales de comunicación mas potentes e inmediatos, lo que llevó al siguiente paso: si estamos todos interconectados, para que tener centros de cómputo en cada casa o empresa.  Empezando con el correo electrónico, seguimos con el almacenamiento y ahora la computación en el internet, o cómo coloquialmente se le dice "en la nube".

La promesa de los principales proveedores de computación en la nube, es que se reducirían los gastos de capital, la capacidad de cómputo sería de acuerdo a lo que se demandara y por sobre todo, la seguridad estaría garantizada ya que estos grandes proveedores habrían hecho las inversiones necesarias.  Lo único que había que hacer era contratarles (a los proveedores) sus servicios y el desarrollo de su negocio no tendría que preocuparse por la infraestructura tecnológica, que, tal como la electricidad, ya era un comodín.  A partir de ahí se desarrollaron nuevos conceptos: Infraestructura como servicio, software como servicio, bases de datos como servicios.  Y por sobre todo, lo que prometían era que, ellos serían aliados "neutrales" para que los negocios crecieran.

Todo parecía muy bien hasta hace unos pocos días.  El pasado 6 de enero y a raíz de los eventos sucedidos en el Congreso de USA durante la ratificación de Joe Biden, Twitter decide suspenderle definitivamente a Donald Trump su cuenta "para evitar más incitación a la violencia".  Es decir, Twitter es capaz de preveer el futuro y a partir de ahí suspende la cuenta de Trump para que "no vuelva a delinquir".  Todo esto parece una escena de Minority Report.  No fue que Donald Trump incumplió una regla del servicio, fue que el proveedor, que bajo las leyes debe ser neutral, aplica una línea editorial y suspende una cuenta para evitar que haga cosas en el futuro.  Ya esto es gravísimo, porque así como le pueden suspender la cuenta a una persona pública (que no es cualquier persona, el presidente de los Estados Unidos), que no pueden hacer con personas de menos exposición, más aún cuando estas empresas, con sus aplicaciones, recogen cientos de datos de las opiniones y comportamientos de los individuos.

Episodio siguiente, gente que se sintió agredida con lo que le hicieron a Donald Trump, decidieron migrar a otra red de microblogging: Parler.  Pues otros socios tecnológicos lo primero que hicieron fue suspender de sus tiendas de aplicación a dicha aplicación.  Y paso seguido, el proveedor de servicios cloud, a saber Amazon AWS, decidió de forma unilateral suspender el contrato de servicios de alojamiento de servidores, dejando a Parler sin negocio posible, o al menos hasta que este busque otros servicios de alojamiento de servidores.

Esto que ha hecho Amazon AWS sienta un precedente muy grave y pone en duda la fiabilidad de estos proveedores de servicios de infraestructura.  Si en el día de mañana, Amazon AWS, Microsoft o cualquier otro proveedor decide, por razones ideológicas, suspender los servicios de infraestructura al negocio que sea, sólo porque los dueños de ese negocio piensan distinto o apoyan a un candidato político que no les guste a los dueños o stakeholders de estos proveedores, y de un día para otro deciden unilateralmente suspender los servicios.  Y si es un banco? de un día para otro ya todos los clientes perderían su dinero (me hace recordar mucho la película Die Hard 4.0).  Y en este mundo inflacionario y e banca de reserva fraccionaria, en el mejor de los casos, nueve décimas partes (9/10) del dinero que reportan los bancos centrales es dinero virtual, dinero en asientos contables (tal como explica mi admirado Jesús Huerta de Soto), y es dinero que pueden desaparecer de un plumazo, o en este caso con un clic.

Este incidente con Parler debe hacer pensar a muchos ejecutivos de empresas sobre la computación en la nube. Hoy fue Parler, mañana puede ser cualquiera de nosotros.  Sólo por el simple hecho de que las ideas que uno comparta no sean del agrado de los ejecutivos del proveedor. Y otro elemento que siembra dudas nuevamente sobre el "cloud computing": la privacidad.  Que tanta privacidad puede haber si el proveedor puede decidir suspender los servicios por lo que uno piense o pueda pensar.

Realmente jamás pensé que los ataques mas fieros a la libertad provendrían de unas empresas de un sector que nació prácticamente libre, sin regulación alguna, y que fue gracias a esa libertad que se han desarrollado y han logrado convertirse en lo que llaman ahora Big Tech.  

Como dirían coloquialmente en mi país: quisieron hacer una gracia y les puede salir una morisqueta.  Y yo creo que les va a salir muy caro. 

Y si, en el "bottom line" se trata de la libertad. Libertad de expresión, libertad de empresa y en si, de la LIBERTAD.