domingo, 26 de abril de 2009

ALBA o el renacer de la Unión Soviética


"América Latina será lo que Rusia no pudo ser"
Hugo Chávez, 10-11-2005

"Aquí resurge el sueño de la Unión Soviética"
Alí Rodríguez Araque, 19-04-2008

Puede sonar a paranoia. Algunos me dicen que es una exageración. Pero la idea que le da el título a este artículo, es algo que vengo sosteniendo desde hace algún tiempo.

Luego de la caida de la Unión Soviética, esa inmensa fábrica de muerte y destrucción, los comunistas y socialistas alrededor del mundo quedaron desamparados. Los vaticinios que desde hacía más de 80 años se habían realizado. La realidad era más fuerte que la teoría. Y esta realidad confirmó aquello que muchos teóricos habían dicho, que el socialismo no era viable.

La caida de la Unión Soviética fue lograda sin un sólo disparo, y sin necesidad que los Estados Unidos la invadieran o iniciaran una guerra. Fueron los pueblos oprimidos de esas dictaduras quienes decidieron salir del socialismo. Pero con la caida del socialismo real, los intelectuales de izquierda volvieron a sacralizarlo, ya que este había vuelto a su condición primitiva: la utopía.

Pero estaba Latinoamérica. En los años 60 del siglo XX ya lo habían intentado. Fidel Castro y Ernesto Guevara invadieron estas tierras, intentaron crear "uno, dos, cien vietnams", intentaron desestabilizar democracias nacientes, tal como en Venezuela, manipularon y dictaron guías de actuación a otros gobiernos, tal como el gobierno de Allende en Chile, enviaron asesores y armas a movimientos guerrilleros como en El Salvador, Colombia y Nicaragua. Pero fracasaron. Lo peor de ese fracaso es que fue momentáneo.

Fue momentaneo, porque planificaron a partir del momento de su fracaso guerrillero, tomar el poder por otras vías. Y siguieron perfectamente a Gramsci. Penetraron y dominaron a la educación, a los medios y a la cultura. Metieron su ideología hasta en la sopa. Nos adoctrinaron sin remordimiento alguno para formar al "hombre nuevo."

Adicionalmente a esto, los gobernantes latinoaméricanos, tan proclives al socialismo democrático, a otorgar prebendas que llaman concesiones, a proteger las fortunas de los poderosos en contra de la propiedad del resto de los ciudadanos, a través de barreras al comercio y al emprendimiento empresarial, y en última instancia a robar al ciudadano de a pie, en especial al más pobre, a través de la devaluación y la inflación; regaron el terreno para que creciera el socialismo. Llenaron a latinoamérica de pobreza e inequidad, y sobre todo del sentimiento general de que alguien nos había robado algo.

Y de pronto apareció él. El mesías socialista con rostro humano. Y esta vez con nombre y apellido. Hugo Chávez. Con un discurso incendiario que fomentaba la división social. Que prometía quitarle a los ricos aquello que, en muchos caso verdaderamente, le habían quitado a los pobres.

Pero lo peor no era su llegada. Es su tránsito. Aplicando las viejas tácticas de la KGB Soviética y del G2 Cubano, ha financiado movimientos de izquierda radical a lo largo de latinoamérica. Evo Morales, Rafael Correa, Mauricio Funes y Daniel Ortega son ejemplo de ello. Disfrazando todo de solidaridad con los pueblos, firma convenios de "intercambio justo", de respetar asimetrías, con el fin último de comprar voluntades políticas. Sin olvidar el financiamiento a los grupos terroristas de Colombia.

Desde hace algunos años apareció la propuesta del ALBA. Supuesta propuesta en contra del ALCA. Plan de "integración latinoamericana" cuyo fin último es implantar el socialismo, el del tipo soviético, en toda la región. Y dentro de ese plan Colombia y Chile son objetivos estratégicos. Uno por razones históricas, y el otro por venganza.

El ALBA es el resurgir de la Unión Soviética. Y esto es el resurgir de los enemigos de la libertad. Y al parecer la humanidad va a perder otro siglo. Otro siglo de muerte y destrucción a causa del socialismo real. Ojalá y esté equivocado.

sábado, 6 de diciembre de 2008

¿Por qué dejé de ser de izquierdas?

“El socialismo es una enorme mentira, y esa mentira es un hecho moral. (…) Es muy biográfico, cada uno tiene su propia trayectoria y va inoculando anticuerpos que hacen que no funcione el virus”

Federico Jiménez Losantos

Este libro acaba de salir en España. Estoy esperando como loco a que me lo traigan para leerlo. Escrito por una serie de periodistas y personajes que en su juventud fueron de izquierda, desde la más radical a la moderada socialdemócrata, y en algún momento de su vida se dieron cuenta de las mentiras que sostienen a la utopía socialista y lo destructiva que puede llegar a ser esa ideología puesta en práctica.

Como sólo he leído el epílogo, el cual pueden bajar desde el siguiente enlace http://www.porquedejedeserdeizquierdas.es/epilogo.pdf , no puedo hacer un comentario más profundo, pero comparto con quien lea mi blog una entrevista hecha en Libertad Digital TV a los autores del libro.





miércoles, 29 de octubre de 2008

La tradición liberal de nuestros "padres fundadores"

Decía Lord Acton que “la historia es una red tejida por manos no inocentes”. Frase de una vigencia tal en la Venezuela de inicios del siglo XXI, en donde el gobierno ha pretendido cambiar la manera (sin calificar de buena o mala) de interpretar y referir a los hechos históricos. Se nos dice ahora que el Padre de la Patria, Simón Bolívar, era socialista; que no nació en Caracas, sino en Barlovento o San Mateo; al 12 de octubre ahora se le llama “Día de la Resistencia Indígena” y pare usted de contar.

El gobierno intenta cambiar la interpretación de la historia apoyándose en el hecho que a los ciudadanos se nos ha mal enseñado en la escuela a estudiar nuestra historia. Esta tarea no ha pasado de ser mera memorización y repetición (a veces ni eso se logra) de algunas fechas consideradas de importancia histórica. No revisamos el contexto en que ocurrieron los eventos y mucho menos nos enseñan las tradiciones del país que nos conquistó y colonizó, España, quizás por aquel sentimiento de amor-odio que tenemos los latinoamericanos con ese país.

Casi nos sabemos el himno nacional completo, y repetimos que su letra fue escrita por Vicente Salias y la música de Juan José Landaeta. También repetimos que dimos un primer paso a la independencia el 19 de abril de 1810 o que la misma fue firmada el 5 de julio de 1811, pero, poco sabemos del contexto (incluso mundial) de cuando ocurrieron esas fechas o el significado de la letra del himno nacional, y mucho menos que nuestra primera constitución (la de 1811) fue pensada bajo los principios liberales que inspiraron a los “padres fundadores” de la revolución que le dio la independencia a las 13 colonias inglesas que hoy conocemos como los Estados Unidos de América.

Leyendo una conferencia que dictó Carlos Alberto Montaner, incorporada en su libro “La Libertad y sus Enemigos”, y que la tituló “Las desventuras del liberalismo en Iberoamérica” encontré algo interesante y que me llevó a analizar elementos de nuestra historia que me llevan a titular este artículo. Montaner refiere un capítulo de la historia de España, para mi desconocido, respecto de una frase que mostraba como en la España de esa época se asumía de manera resignada la existencia de un Estado absolutista, que fue la tradición de la corona española de esa época. La referida frase era “¡Vivan las cadenas!”. Según explica Montaner, dicha frase era la manera española de aceptar el dictum de Luis XIV de Francia, que el Rey era el Estado o que la oligarquía dominante era el Estado y que la sociedad poco contaba dentro del andamiaje institucional.

Cuando leí el fragmento de la conferencia que contenía la frase “¡Vivan las cadenas!”, era casi media noche en Venezuela, y como la legislación exige que los canales de televisión transmitan el himno nacional, este empezó a sonar. Cuando escuché la primera estrofa, mi mente hizo clic, como si me hubiera percatado de algo importante. Para recordar, dicha estrofa dice:

¡Abajo Cadenas! ¡Abajo Cadenas!
Gritaba el señor, gritaba el señor
Y el pobre en su choza, libertad pidió
A este santo nombre, tembló de pavor
El vil egoísmo, que otra vez triunfó

Me dije a mi mismo. ¡Nuestro himno es liberal! Quizás algún historiador me dirá que estoy tergiversando los hechos o que soy un completo ignorante de la historia de mi propio país, pero, de acuerdo a mi óptica nuestro himno refleja los ideales liberales que nuestros “padres fundadores” tenían cuando empezó el movimiento independentista, inspirado por la independencia norteamericana.

Y eso mismo es lo que los liberales del siglo XX pedían y lo seguimos pidiendo los liberales del siglo XXI. ¡Abajo Cadenas!, es decir, quitar la pesada mano visible del Estado interventor de nuestras vidas. Y el pobre en su choza, libertad pidió; eso mismo pedimos, libertad para que los ciudadanos, en especial los más pobres, puedan generar riqueza y puedan hacer uso pleno de su propiedad. Libertad plena, sin matices de ningún tipo, libertad económica y libertad política.

Pero en la misma estrofa, también refleja nuestra tragedia. A este santo nombre (el de la libertad), tembló de pavor, el vil egoísmo, que otra vez triunfó. Muy a pesar que es conocido que la libertad es la única vía para generar prosperidad, ese santo nombre pone a temblar a los políticos estatistas y socialistas y empresaurios, que en perfecta simbiosis impiden que la libertad florezca, ya que representa para ellos la pérdida de sus privilegios y prebendas.

Esto me lleva a recordar una investigación histórica que se ha venido haciendo desde hace algunos años, que ha encontrado indicios que nuestro himno nacional fue escrito por el gran Andrés Bello y su música compuesta por Inocente Carreño.

Más allá de quien haya escrito la letra del himno, es necesario que miremos a la historia y rescatemos las ideas de libertad de nuestros “padres fundadores”. Roscio, Miranda, Bello, todos ellos muy liberales, por cierto.

domingo, 26 de octubre de 2008

Un atraco universal

El gobierno argentino, dirigido por la peronista (y socialista) Cristina Fernández de Kirchner, decidió la semana pasada nacionalizar (un término más suave en vez de robar) los fondos de pensiones privados, a los fines de obtener financiamiento ya que no lo consiguen en los mercados, situación que se recrudece con las restricciones crediticias que se originarán a partir de la crisis financiera mundial.

Comparto con ustedes un buen artículo, titulado "Un atraco universal", escrito por mi buen amigo Gabriel Calzada, director y fundador del Instituto Juan de Mariana de España

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Últimamente los políticos parecen empeñados en robarnos la cartera por cualquier vía y con cualquier pretexto. En Estados Unidos, Bush, Obama y MacCain apoyaron el plan Paulson para socializar las pérdidas de las hipotecas subprime creada por los políticos con las leyes de reinversión comunitaria y, sobre todo, mediante la burbuja financiera estimulada por la Reserva Federal. En España, el "plan Paulsoncito" de Zapatero y las garantías públicas a los nuevos créditos que conceda la banca van ser costeados por los socialistas (del PSOE y del PP) con cargo a nuestros ahorros.

En Argentina, en cambio, los políticos no pretenden ocultar el robo como aquí. Allí, Cristina Fernández de Kirchner ha decidido expoliar los ahorros privados que se encuentran depositados en los fondos de pensiones para acceder a una financiación extraordinaria con la que afrontar su calamitoso manejo de las arcas públicas y tener liquidez para si tuviera que llevar a cabo algún rescate. La banca española, que hace unas semanas aplaudía las dictados intervencionistas de la presidenta peronista, tiemblan ahora de pánico.

Esto no es la primera vez sucede en Argentina. Durante la crisis de 2001 el Gobierno ya hizo gala de su esencia depredadora metiendo la mano en los fondos de pensiones. En 1956, el Estado también se apropió de ellos para hacer frente a los pagos de la deuda pública. Años más tarde, Perón se refirió a este expolio diciendo que fue "simplemente un robo, porque ésa no era plata del Estado, era plata de la gente que había formado esas sociedades y esas organizaciones".

Cristina se encuentra ahora ante la necesidad de explicar por qué la opinión del fundador de su partido no debe ser directamente aplicable a sus tropelías. De lo contrario, serán muchos los argentinos que empiecen a considerarla correctamente como un vulgar asaltador de caminos. Perón dejó muy claro que la toma de los fondos de pensiones fue "un asalto". No sólo eso. A diferencia de los políticos actuales, el fundador del justicialismo entendía las consecuencias económicas de la fechoría: "naturalmente que, después de ese asalto, los pobres jubilados comenzaron a sufrir las consecuencias de una inflación que no pudo homologar ningún salario ni ninguna jubilación".

Y es que Perón, a pesar de todo su nefasto populismo, parecía tener algunos límites morales de los que carecen los Kirchner. Por desgracia también carecen de esos escrúpulos Zapatero, Rajoy, Bush, Sarkozy, Merkel y la inmensa mayoría de los gobernantes internacionales. ¡Cómo ha tenido que degradarse la clase política para que Perón ya resulte una persona sensata!

viernes, 24 de octubre de 2008

De novelas...

Confieso que siempre he sido novelero. Siempre me han llamado la atención, en especial cuando encuentro una historia que me parezca interesante. De joven, cuando sólo podía ver los canales nacionales siempre había una que me atrapaba, y por supuesto no me perdía ningún capítulo.

De los 80, recuerdo a Estefanía, una novela ambientada en la época de la última dictadura militar de Venezuela (¿quién puede olvidar a Gustavo Rodríguez interpretando a Pedro Escobar?). También en esa época vi Gómez I y Gómez II, toda una historia de amor e intrigas, ambientada en los años de la dictadura de Juan Vicente Gómez. Escrita por José Ignacio Cabrujas (cuyo mayor defecto era ser de izquierda), quien que haya vivido en esa época puede olvidar la perfecta actuación de Rafael Briceño como el temible dictador. Creo que para muchos venezolanos esa es la imagen que tenemos de Gómez, con todo y su chito.

De esa época recuerdo que Venezuela
empezaba a perfilarse como toda una potencia en novelas. Cristal, La Dama de Rosa, La Fiera, Las Amazonas. Y no se puede dejar pasar Leonela, que contaba la historia de una violación y la relación de los involucrados. Fueron todo un éxito. En Venezuela y en el exterior. En esa época no se hablaba sino de las novelas venezolanas, y en el panorama nadie hablaba de Colombia, México o Brasil.

Luego en los noventa se produjo Kassandra. Todo un suceso. La telenovela más transmitida en el mundo. Tan importante fue, que en los momentos de su transmisión era capaz de detener una guerra. La guerra de Bosnia. Y de esa época no se puede dejar de mencionar, aunque no me haya gustado, Por estas calles.

Ya para los 90, yo estaba terminando bachillerato y entraba en la universidad. En esa época los canales de señal abierta con mayor cobertura (RCTV y Venevisión) empezaron a transmitir novelas de otros países. Confieso que me quedé pegado con Guadalupe (con los eternos Adela Noriega y Eduardo Yañez) y una novela brasilera titulada "Nido de Serpientes". Pero también en esos años empezó el declive de la fórmula de exito de las novelas venezolanas.

En los 2000, ya habíamos perdido todo dominio internacional en el tema de novelas. Brasil hizo producciones extrao
rdinarias como Xica da Silva o una que vi por completo, El Clon. También Colombia daba destellos de buenas producciones. Una que bien recuerdo, titulada Luzbel, que aquí en Venezuela fue transmitida por Televén. Y recuerdo bien porque en mi oficina, los hombres éramos quienes comentábamos la novela.

En los últimos años las novelas venezolanas no presentan nada nuevo.
Ya ni son nombradas en el exterior. Los escritores presentan situaciones inverosímiles, y las actuaciones, con pocas excepciones, dejan mucho que desear. En cambio, las producciones colombianas son de una factura increible. Yo soy Betty, la fea; Los tacones de Eva, El auténtico Rodrigo Leal o Pura Sangre son ejemplo de ello. Y sin usar muchos argumentos rebuscados, por ejemplo Pura Sangre, que actualmente es transmitida por Venevisión, usa el clásico argumento de El Conde de Montecristo. Tanto han mejorado las producciones colombianas, que empresas como Fox o Sony han comprado producciones (que no son novelas sino series) como Tiempo Final o la versión de Desperate Housewives.

Y que decir de Brasil. Producciones de calidad, que muestran los problemas sociales que viven los brasileños pero que a su vez presentan argumentos de calidad y las actuaciones de primera.

En cambio, en Venezuela producimos novelas inverosímiles. Que intentan reflejar los problemas sociales, pero no lo logran. Muestran situaciones no creibles. Transmiten antivalores. Deforman el lenguaje. Los actores no se preparan y creen que con tener una cara bonita es suficiente. Los libretistas y autores no tienen imaginación, ni siquiera para usar argumentos de los clásicos.

Quizás esta situación es un mero reflejo de la crisis que actualmente vive la sociedad. Pero ¿cómo es posible que hayamos perdido una ventaja comparada que teníamos al producir novelas? ¿cómo recuperamos el camino extraviado?